El senador de Oklahoma, Markwayne Mullin, ha sido nombrado nuevo secretario de Seguridad Nacional de Estados Unidos, un cargo que asumirá oficialmente a finales de marzo. Su designación llega tras la destitución de Kristi Noem por parte del Presidente Donald Trump, quien ha depositado su confianza en Mullin debido a su resonante carrera tanto en el ámbito deportivo como en el político.
Antes de incursionar en la política, Mullin fue un luchador profesional invicto de artes marciales mixtas, con un récord de 5-0. Su destacada actuación en el deporte le llevó a ser incluido en el Paseo de la Fama de la Lucha en Oklahoma en 2016. Estos logros deportivos se complementan con su larga carrera legislativa, que abarca 15 años como representante de Oklahoma en la Cámara y posteriormente en el Senado estadounidense.
En su comunicado, Trump destacó no solo su conocida faceta de deportista, sino también su habilidad para conectar con las personas y su fuerte alineación con la agenda política ‘America First’. Esta visión es crucial en su nuevo rol, considerando los desafíos multifacéticos que enfrenta el Departamento de Seguridad Nacional, especialmente en temas de migración y control de fronteras.
Mullin también se distingue como el primer ciudadano indígena en formar parte del Senado de Estados Unidos en dos décadas, siendo un miembro inscrito de la Nación Cherokee. Esta representación indígena agrega una dimensión adicional a su figura política, permitiéndole influir de manera significativa en la defensa de los derechos de las comunidades tribales en el país, una cualidad celebrada por el presidente en su anuncio.
Aparte de sus logros en la arena política y deportiva, Markwayne Mullin es un exitoso empresario. Entre sus negocios, destaca Mullin Plumbing, el mayor servicio de plomería de la región, así como Mullin Environmental y Rowan’s Steakhouse. Su capacidad para gestionar diversas empresas es vista como un valor adicional en su futura labor al frente del Departamento de Seguridad Nacional, donde se espera que aplique su misma ética de trabajo para abordar los complejos desafíos de seguridad que enfrenta la nación.








